Políticas públicas y programas preventivos exitosos (internacionales)


                         Figura 1: Preventive Public Policy. Elaboración propia.

La prevención del delito a nivel internacional ha sido una de las principales preocupaciones de los Estados, organismos multilaterales y organizaciones civiles durante las últimas décadas. Ante el crecimiento de fenómenos delictivos cada vez más complejos, las políticas públicas de prevención se han transformado y especializado, dando lugar a una serie de programas exitosos que hoy sirven como modelos de buenas prácticas.

¿Qué son las políticas públicas preventivas?

Las políticas públicas preventivas son acciones metodologías diseñadas e implementadas por el Estado generalmente en colaboración con otros actores sociales sirven para anticiparse a la comisión de delitos, reducir factores de riesgo y fortalecer factores protectores en diferentes niveles sociales. Su finalidad Según (Gómez Díaz De León, Suarez Garza, & García Fuentes, 2024) “es el desarrollo pacífico de la población, integrada al Estado y sus instituciones, las cuales de acuerdo con una constante revisión son ajustadas por medio de la evaluación” Página 3. En el plano internacional, estas políticas suelen articularse con estándares de organismos como la ONU, la UNESCO y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Estas políticas operan bajo la deducción de que la criminalidad no es un fenómeno aislado, sino el resultado de múltiples factores estructurales, económicos, sociales, culturales y familiares. Por ello, los programas preventivos exitosos suelen integrar un enfoque multisectorial, de derechos humanos y basado en la evidencia.

1. Programa “Communities That Care” (Estados Unidos)

Uno de los modelos más exitosos es “Communities That Care” (CTC), desarrollado por el Social Development Research Group de la Universidad de Washington. Este programa se centra en la prevención del delito juvenil mediante la caracterización de factores de riesgo y la implementación de intervenciones basadas en evidencia a nivel comunitario.

¿Cómo funciona?:

CTC capacita a líderes comunitarios para utilizar herramientas científicas que les accedan identificar riesgos específicos en su comunidad como consumo de drogas, deserción escolar o violencia juvenil y luego seleccionar programas preventivos comprobados para abordarlos. Este enfoque adaptativo y participativo ha permitido que cada comunidad diseñe su propio plan de prevención.

Resultados:
Estudios longitudinales han confirmado que CTC reduce significativamente el uso de drogas, el inicio temprano de conductas delictivas y el ausentismo escolar. Su efectividad ha llevado a su adopción en diversos países como Australia, los Países Bajos y Alemania.

Si desea saber más del programa puede visitar el siguiente enlace: https://evoluntas.wordpress.com/tag/communities-that-care/

2. Modelo de prevención del delito en Glasgow (Escocia)

En la década de 2000, Glasgow era apreciada una de las ciudades más violentas del Reino Unido. Ante esta situación, las autoridades adoptaron un enfoque integral inspirado en el modelo de salud pública. Nació así la “Violence Reduction Unit” (VRU), un organismo gubernamental que trata la violencia como una epidemia que puede ser prevenida.

Enfoque:
La VRU se enfocó en cambiar la percepción de la violencia, implicando no solo a la policía, sino también al sistema educativo, servicios sociales, trabajadores comunitarios y sobrevivientes de violencia. Introdujeron estrategias como mediación comunitaria, programas para jóvenes en riesgo, atención psicológica y apoyo para abandonar pandillas.

Impacto:
Entre 2005 y 2016, la tasa de homicidios en Glasgow se redujo a la mitad. El éxito del modelo escocés fue reconocido por la ONU y replicado en otros contextos europeos.

3. “Plan Integral de Seguridad Ciudadana” de Bogotá (Colombia)

Aunque se trata de una experiencia latinoamericana, Bogotá ha sido reconocida internacionalmente por su estrategia de prevención bajo el gobierno de Antanas Mockus en los años 90. Este modelo acogió un enfoque cultural, cívico y educativo para reducir los delitos sin recurrir a medidas coercitivas.

Componentes clave:

  • Uso de campañas pedagógicas y simbólicas para transformar comportamientos (por ejemplo, el uso de mimos para regular el tránsito).
  • Fomento del respeto a normas cívicas y urbanas.
  • Restablecimiento del espacio público para fomentar la convivencia.

Resultados:
Durante su implementación, los homicidios se redujeron significativamente, y la percepción de seguridad mejoró entre la ciudadanía. Este modelo ha sido estudiado por urbanistas, criminólogos y organismos internacionales.

 

4. Modelo islandés de prevención del consumo de drogas (Islandia)

Islandia pasó de tener una de las tasas más altas de consumo juvenil de alcohol y drogas en Europa en los años 90, a ser uno de los países con menores índices en la actualidad. Esto fue posible gracias a una política integral conocida como Youth in Iceland (La juventud en Islandia)

Estrategias principales:

  • Fortalecimiento de la relación entre padres e hijos.
  • Mayor inversión en actividades deportivas y culturales para adolescentes.
  • Restricciones al acceso a bebidas alcohólicas.
  • Encuestas anuales para monitorear comportamientos y ajustar políticas.

Lecciones claves: La prevención fue abordada desde una lógica de bienestar, en lugar de castigo, y priorizó el involucramiento de la comunidad. Este modelo ha sido exportado a más de 30 países.

Noticia sobre el modelo preventivo Islandés: https://www.bing.com/search?q=Modelo+islandés+de+prevención+del+consumo+de+drogas+(Islandia)&FORM=HDRSC1


5. Programa de intervención temprana “Cure Violence” (Chicago, EE. UU.)

Cure Violence es un programa que aborda la violencia armada como un problema de salud pública. Se basa en la paralización de ciclos de violencia mediante el trabajo con personas con historial delictivo o en riesgo, a quienes se forma como “interrupters” o mediadores.

Cómo opera: Estos mediadores identifican conflictos antes de que escalen, interceden para disuadir actos violentos, y trabajan en cambiar actitudes mediante mentoría y apoyo social. Muchos de los mediadores son expandilleros, lo que les otorga credibilidad.

Resultados:
Diversas evaluaciones han registrado reducciones en tiroteos en los barrios donde se implementa. Este modelo ha sido replicado en otros países como México, Sudáfrica y El Salvador.

Los programas preventivos internacionales más exitosos tienen varios elementos en común:

  • Enfoque multisectorial: Integran esfuerzos de distintos sectores como salud, educación, justicia y sociedad civil.
  • Participación comunitaria: Promueven la corresponsabilidad ciudadana en la seguridad.
  • Evaluación constante: Se basan en datos para adaptar sus intervenciones.
  • Prevención primaria: Atienden causas estructurales del delito antes de que se manifieste.

Estos modelos brindan importantes lecciones para países como Costa Rica, donde los desafíos sociales y delictivos exigen respuestas innovadoras y sostenidas. Incorporar buenas prácticas internacionales y adaptarlas al contexto local podría fortalecer significativamente la capacidad preventiva del Estado costarricense.

Asimismo, un elemento en común entre estos programas exitosos a nivel internacional es su enfoque establecido en evidencia y su carácter participativo. Las políticas preventivas más efectivas no solo responden a estadísticas delictivas, sino que juntan las voces de las comunidades, especialmente de los grupos históricamente excluidos. Desde la experiencia escandinava hasta los modelos comunitarios en América Latina, queda claro que la prevención del delito no puede ser impuesta verticalmente. Debe construirse desde abajo, con estrategias adaptadas al territorio, evaluaciones continuas, y una articulación real entre Estado, sociedad civil y ciudadanía. Este principio es fundamental para replicar buenas prácticas en otros contextos como el costarricense, donde el desafío es transformar los aprendizajes globales en acciones sostenibles y culturalmente pertinentes. 


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